|
|
|
|
|
|
|||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|||||
|
|
|
||||||||
|
|
|
||||||||
|
|
|
|
|||||||
|
|
|
Educación
Moral e Instrucción Cívica a través de los Planes de Estudios y Programas
Prof.
Antonia Delia Muscia. Universidad
Nacional de Cuyo. Introducción:
Los Manuales Escolares.
Esta
ponencia es la continuación de nuestro trabajo de investigación en el marco
del Proyecto "Contenido ideológico de textos escolares argentinos. Nivel
primario.(1884/1989)" que se lleva a cabo con un equipo de
docentes-investigadores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Nacional de Cuyo. Además, está adherido al Proyecto MANES (Manuales escolares
de España y Latino América. 1812-1990), desde 1995.
Partimos
en 1994 de la suposición de que los Manuales Escolares reflejan y promueven los
objetivos del proyecto político de la clase dirigente, cuyo espíritu se
expresa a través de la legislación escolar. También nos propusimos demostrar
que esos Manuales reflejaron el rol estabilizador de la escuela primaria
argentina respecto al proyecto político liberal diseñado en el siglo XIX. Por
otra parte sosteníamos que los Manuales muestran la acción retardada de las
novedades pedagógicas en la producción de textos escolares que la reflejen.
Específicamente nos preguntábamos en qué tiempo y medida los Manuales
Escolares respondían a las novedades ideológicas, especialmente respecto a las
teorías y métodos pedagógicos. Respecto al tiempo, digamos que nos hemos
detenido en los programas de 1937.
El
análisis de los textos presentados a
concurso y de los aprobados o admitidos por el Consejo Nacional de Educación
(1), entre 1884 y 1916, nos ha permitido comprobar lo que afirmamos. Una
primera aproximación a ellos se ha presentado en 1996 en el Seminario "Los
manuales escolares como fuente para la Historia de la Educación de América
Latina. Un análisis comparado.", realizado en el mes de octubre a
instancias de los investigadores del Proyecto MANES. En esa ocasión expusimos
acerca de "Los manuales de Moral e Instrucción Cívica en la
escuela primaria argentina(1884-1916)".
(2)
Señalábamos
entonces que los concursos de textos para las distintas asignaturas de la
escuela primaria, realizados cada tres años y, además, los constantes cambios
de Planes de Estudio y Programas, debió producir una gran confusión
y dilación en la actualización bibliográfica en las escuelas. El problema
aumenta respecto a las Escuelas Nacionales en las Provincias y especialmente en
los Territorios Nacionales y Las Colonias, las cuales deberían
A
pesar del intento oficial de lograr la uniformidad de la enseñanza, los
Manuales escolares no reflejaron un único discurso, sino que, como canales de
comunicación, ofrecieron la posibilidad de co-existencia de diversos enfoques.
No
debemos olvidar nunca, nuestra particular geografía. La mediación de la
escuela pública, sin duda fue importante, pero: ¿cuánto?, ¿adónde?, ¿para
quiénes?. Solo teniendo presente la fuerte mediación del maestro, la escasez
de textos,
las distancias enormes, la complejidad de los grupos humanos, la "lucha por
la educación" entre el Estado y la Iglesia, más los intereses económicos
que giraron también entonces sobre la producción de los libros escolares,
podremos comprender por qué hemos sospechado desde el principio
la acción retardada de las nuevas ideologías en la producción de
textos escolares que la reflejaran. El
problema no resuelto: el positivismo como discurso político-educacional.
En
el Primer Seminario realizado en Madrid, en octubre de 1996, se suscitó un gran
debate ante nuestras afirmaciones: en los textos de Moral e Instrucción Cívica
no encontramos un discurso positivista explícito,
a excepción - y no es poco-
de la ausencia de una enseñanza religiosa confesional.
Sostuvimos
que la presencia de una actitud positivista se encontraba presente desde un
principio. Basta recordar el segundo artículo de la Ley de Educación Común:
"La instrucción primaria debe ser obligatoria, gratuita, gradual y dada
conforme a los preceptos de la higiene." Subrayamos estas palabras porque
indican claramente el fundamento científico de la enseñanza. Los preceptos a
que ha de atenerse la escuela están dados por la biología,ciencia a la que, en
una concepción positivista, tanto mecanicista como evolucionista, corresponde
el fundamento mismo del "desarrollo intelectual, moral y físico
de todo niño de 6 a 14 años de edad", único objetivo d la escuela
primaria según el artículo primero de dicha ley.
Sin
embargo en los fue inútil nuestra búsqueda de un indicio claro y explícito de
una fundamentación "positivista" de las normas morales. En los
Manuales persistía el enfoque espiritualista. Espiritualismo ecléctico... sí,
pero insistiendo en la presencia de un orden natural, como fundamento de la ley
moral; afirmando la existencia de un Dios-creador y la espiritualidad e
inmortalidad del alma del hombre.
¿Cómo
explicar la acción de la escuela como elemento estabilizador del proyecto
liberal, positivista a partir de la gestión de Julio A. Roca, reflejado en la
política educativa? ¿Cómo y hasta dónde fue realmente una mentalidad
"positivista" la que organizó nuestra escuela primaria si tomamos
como fuente los manuales de Moral e Instrucción Cívica? Precisamente elegimos
esta asignatura porque creímos que ellos debían contener, con más claridad
que otros saberes,
la clave axiológica de aquellos hombres que impregnados por el evolucionismo y
el cientificismo. Examinados los textos aprobados por el CNE, comprobamos la
ausencia de un discurso positivista en el ámbito que nos ocupa.
La respuesta la encontramos al analizar los Planes de Estudio y especialmente
los Programas fijados para nuestra asignatura. (3) Los
Planes de Estudio
La
preocupación por el "perfeccionamiento " del Plan de Estudio y los
Programas, hizo que se los modificase con excesiva frecuencia y no siempre con
buen sentido pedagógico. Víctor Mercante la define como una "vocación
planífera y
planívora", a causa de que " quienes dirigen la educación en el
país", carecen de los conocimientos mínimos en el campo pedagógico.
Conviene recordar que, los presidentes del CND fueron siempre personas enroladas
en las tendencias políticas gubernamentales: eran "cargos políticos"
-costumbre que, por otra parte, cuenta con raras excepciones en la historia
nacional.
Todos
los argentinos recordamos, por experiencia personal y cualquiera sea la edad del
que recuerda, la especial importancia que se ha atribuido a la formación moral
y cívica en nuestras escuelas. Tampoco ignoramos que el objetivo fue
siempre lograr la formación del "buen ciudadano". Esta meta fue
señalada como prioritaria desde el momento en que se debatía en el Parlamento
la aprobación del Proyecto de Ley presentado por Onésimo Leguizamón en 1884.
Había
que formar una "conciencia nacional". La avalancha inmigratoria así
lo demandaba. La política centralista de los liberales argentinos de aquella
época así lo mandaba. (4) Los
Programas de Moral, Urbanidad e Instrucción Cívica.
Los
primeros Programas oficiales, de las Escuelas Comunes de la Nación, fueron los
que estaban en vigencia en la Provincia de Buenos Aires. Se publicaron tal como
estaban en El Monitor de la Educación común, No. 59, de noviembre del año
1884. Por eso, la asignatura que nos ocupa, aparece con la denominación Moral y
Religión, aunque el Art. 8 de la Ley 1.420 había excluido la enseñanza de la
Religión en los horarios de clase. Ella debía impartirse fuera del horario
curricular y ser impartida por los ministros del culto. Además sólo consta
para los primeros cuatro grados, tal como estaba estructurada la enseñanza
primaria en la mencionada provincia. Tienen un diseño concéntrico, marcando
bien dos niveles.
La
primera modificación, que llega a las escuelas a mediados de 1888, nomina Moral
y Urbanidad a nuestra asignatura. Tiene un diseño lineal y destina los
contenidos de Moral a los cuatro primeros grados - esto es, Escuelas Infantiles
y Elementales (5)- en tanto que los
contenidos para las Escuelas Graduadas - con los seis grados- establecen para
los dos últimos grados nociones de Instrucción Cívica.( El Mon. No. 129)
Durante
la gestión del Dr. J.m Gutiérrez como presidente del CNE, se elaboraron cuatro
Planes de estudio, aunque solo se pusieron en práctica tres: el primero, de
1897, para las Escuelas Comunes de Capital Federal y Territorios Nacionales, los
otros dos, para escuelas de la Capital Federal.
En
las modificaciones introducidas en 1897, se denomina a la asignatura que nos
ocupa Moral, Urbanidad e Instrucción Cívica.
En
los programas para Escuelas de la Capital Federal, de 1899, aparece por primera
vez la denominación Instrucción
Moral y Cívica.
Los
programas puestos en práctica en 1902, la denomina nuevamente Moral, Urbanidad
e Instrucción Cívica.
Los
tres tienen un diseño cíclico y concéntrico de los tres contenidos a partir
de primer grado. Son programas muy "abultados", francamente
enciclopedistas. "Afrancesados". Muestran un criterio
ecléctico-liberal.
En
el Plan de Enseñanza para las Escuelas Nacionales en las Provincias, de 1906,
aparecen separadas, como lo están ya en los Programas de las Escuelas Comunes,
diseñados por P. Pizzurno en 1905. La enseñanza moral, tal como lo indica el
artículo 1 de la Ley 1420, es uno de los objetivos de la enseñanza pública
por lo cual se interpreta que la moral, no ha de ser una asignatura más en la
escuela, sino su "misma esencia" y los temas que cada día debían
colaborar específicamente a ese fin debían de ser determinados por los
maestros. En cambio la Intrucción Cívica tiene contenidos precisos desde
primer grado. Son mucho más reducidos y acordes a la capacidad de los niños.
Aparecen formando un grupo junto a la Historia Nacional, asignatura que desde el
comienzo fue mediatizada en función de la formación moral y cívica.
La
gestión del Dr. José M. Ramos Mejía, abre paso a una educación patriótica,
explícitamente señala en su Informe anual al Ministro de Instrucción Pública
en 1910. (6) La "novedad", ya puesta a prueba en el plan elaborado por
P. Pizzurno, consiste en la presentación de dos tipos de Programas: unos
"sintéticos", otros "analíticos". La idea era que los
Programas sintéticos, sirvieran de orientación para las escuelas de los
Territorios Nacionales y Colonias, en los cuales la realidad del niños
totalmente distinta a la de la Capital Federal.
En
aquel Plan de Estudios "sintético" de 1910, se establecen seis grupos
de materias: 1o. Educación Moral; 2o. Enseñanza Objetiva (Naturaleza);
3o.Estudios Formales ( lectura y escritura, Lenguaje, Dibujo y Música); 4o.
Aritmética y Geometría; 5o. Educación Física y 6o. Trabajo Manual.
La
Educación Moral implica: "Despertar y fortalecer los sentimientos
generosos. Reprimir las inclinaciones peligrosas. Cultivar la conciencia del
niño. Formar hábitos de conducta moral". Una nota a pie de página
indica:
"En
la obra escolar se combinarán los dos grandes aspectos de la Moral: el aspecto
educativo y el aspecto instructivo, subordinando el segundo al primero.
La "educación moral" debe
darse ocasionalmente, aprovechando las otras enseñanzas. Tiene influencia
directa sobre todas las ocupaciones. En consecuencia, no puede ser materia de
programa ni tener un lugar fijo en el horario. La
"instrucción moral" ha de ser graduada y progresiva como las otras
materias. Debe distribuirse convenientemente en los cursos y tiene un lugar fijo
en el horario." (7)
A
partir de cuarto grado hay un horario adjudicado a Instrucción Moral y otro a
Instrucción Cívica. Pareciera que poco o nada ha cambiado, sin embargo no es
así. Las indicaciones dejan amplio campo de acción al maestro ...pero se
insiste en advertencias que muestran a las claras el carácter que ha de tener
esta área del Plan de estudios. Así, por ejemplo, se advierte que la
Instrucción Moral asume una forma "sistemática, sin perder de vista su
carácter práctico y concreto" (8)
Lo
mismo sucede con los programas analíticos. Las advertencias que acompañan a
ambos programas "instructivos" indican no solo la modalidad de las
clases, sino también el espíritu que impregna a todo el Plan. Ese espíritu es
coincidente con una actitud empírica, concreta y también relativa, enmarcada
en una moral cívica, cuya ley suprema es la Constitución.
No
queremos abundar con las referencias, pero presentamos algunas citas a fin de
fundamentar nuestras afirmaciones.
Para
cuarto grado:"casos prácticos de urbanidad"; "Casos prácticos
de buenas maneras, en distintos sitios y circunstancias"; "vidas de
hombres y mujeres superiores"... (9)
Para
quinto y sexto grado: "las fábulas, ciertos hechos históricos, lecturas
apropiadas, narraciones, historietas y cuentos de índole moral". (10) (1)"El
primero y principal deber del hombre y del ciudadano es amar, honrar y servir a
su Patria, trabajando por su prosperidad interior y por su grandeza y su gloria
en el exterior" ( Esta fórmula deber ser aprendida de memoria y comentada
inteligentemente por el alumno)". (2)"Buen
ciudadano, es el que conoce, respeta y ama a su Patria, y es fiel a las
instituciones republicanas que la rigen.-Buen habitante o buen extranjero, es el
que respeta las leyes del país y trabaja por su prosperidad y
engrandecimiento." (11)
Esto
significa que, dentro de los programas enuncia
a nuestra asignatura como Instrucción Moral y Cívica,los contenidos - llamados
"instructivos"- corresponden claramente a una corte liberal y cívico.
La Moral será, de aquí en adelante, la esencia misma de la escuela, por tanto
ha de estar presente como contenido "formativo", en cada clase, en
cada lectura, en todas las asignaturas. Por lo menos para los Territorios
Nacionales y las Colonias. En los programas analíticos, para la Capital Federal
y Escuelas Nacionales de Provincias, no cambia mucho, pero permiten una lectura
más clara del positivismo - que era el objeto de nuestra búsqueda.
Desaparece
como asignatura preceptiva en los programas de este período. He aquí la huella
clara del positivismo.
Al
incrementar la importancia de la Instrucción
Cívica, ésta pasará a ser en realidad Instrucción
Cívica y Política, como lo
demuestran los contenidos de los textos de aquellos años. Por
ejemplo, Instrucción Moral y Cívica, de Sanchez Ramos (1910); Instrucción
Moral y Cívica, de Ernesto Nelson (1917);
El conscripto de Enrique de Vedia (1915) y Patria, Hogar y Fraternidad
(Lobro de lecturas mirales) de Petronilla Wagner Sosa (1910). Ninguno de ellos
consigna la aprobación del CNE.
En
1.937, aparecen los nuevos Programas para las Escuelas Comunes de la Capital,
que reemplazará al de 1910. Ahora están estructurados en: Programa de
Conocimientos y Programa de Asuntos. (12) Significan además volver al concepto
de la moral como disciplina preceptiva.
"La
orientación de la enseñanza es resueltamente nacionalista, patriótica y
moral.
"El
estudio de la moral, que en los primeros grados, a los que concurren niños de
seis a diez años, se limita a narraciones y cuentos edificantes y que pongan de
manifiesto la existencia de un Ser supremo, en los tres últimos grados toman un
carácter preceptivo y se estudian los deberes para con los hombres, para con la
familia y para con Dios. La enseñanza de la moral de esta forma está en un
todo de acuerdo con los preceptos se la Ley....es el de una escuela neutra de la
que no puede quedar excluido el conocimiento de la Divinidad." (13) Breve
referencia al desarrollo del pensamiento filosófico argentino.
Creemos
que para fundamentar nuestra afirmación es muy conveniente recordar cómo se
desarrollaron las corrientes filosóficas en nuestro país, historia poco
conocida por algunos especialistas en Historia de la Educación Argentina.
Cuando
la Argentina comienza a dar sus primeros pasos hacia la independencia política,
los hombre que condujeron ese proceso estaban enrolados en una línea de
pensamiento que evolucionará hacia lo que será la constante del siglo XIX: el
liberalismo.
"La
preocupación por la instrucción pública, la fe en la enseñanza y la
preocupación por hacer que el Estado se interesara por expandir y solventar la
educación, aparecen tempranamente en el país; para ser más precisos: aparecen
con
el país." (14)
El
rol del Estado-Educador va unido al proceso de secularización de la enseñanza.
La primera gran reforma en ese sentido gira alrededor de la figura de Don
Bernardino Rivadavia.Su actuación comienza como Ministro de Instrucción
Pública del gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez. La inspiración filosófica
de este grupo dirigente responde a la ideología francesa y el utilitarismo de
J. Bentham y Stuar Mill. Estos hombre prolongan y profundizan la tendencia
racionalista del siglo XVIII, presente y en algunos hombres que participan del
primer gobierno patrio. Don Manuel Belgrano es la figura que encarna una
posición moderada y de equilibrio entre su formación clásica tradicional y
crisstiana y las nuevas ideas de los ilustrados españoles de la corte de los
Borbones, especialmente de Gaspar de Jovellanos. Por otra lado, Mariano Moreno,
el represente más conspicuo del Iluminismo, traductor del "Contrato
Social" de J.J.Rousseau.
Con
Rivadavia se va ha producir un gran reforma religiosa: en nombre del "derecho
de patronato" - del que se declaró heredero- realizó lo que los
españoles han llamado en su país "la primera desamortización" (15).
Esto es: la confiscación de los bienes eclesiásticos por parte del Estado. Iluminismo
e Ideología.
La
"Ideología", nueva formulación de la filosofía de la Ilustración,
se desarrolla en Francia durante el gobierno de Napoleón - a quien debe su
denominación, nacida de una consideración despectiva. Es un iluminismo
"trasnochado" (16) que
intenta conciliar el racionalismo de la Ilustración Francesa con el empirismo
racionalista inglés.
Hay
una constante: para los ideólogos, la razón sigue siendo el juez al cual caber
dictaminar sobre todo asunto humano, incluido el religioso. No se lo puede
caracterizar con mayor amplitud y precisión que la que ofrece el Prof. Pró: "Mantienen
su doctrina del progreso que tiene las siguientes características: fe en la
razón legisladora, cierto anti-historicismo, tendencia a la universalización y
descuido de la particularidad, optimismo activo. Los ideólogos van a
desarrollar una filosofía de síntesis..." (17)
Esas
obras de filosofía que así lo muestran son: -
Curso filosófico de Crisóstomo Lafinur, con influencia de Condillac y Desttut
de Tracy (es una recopilación de los apuntes de algunos alumnos) -
Lecciones de Filosofía de Diego
Alcorta: sucesor de la cátedra hasta 1842 y maestro de los hombres de la
generación de 1837. Sigue los lineamientos de la ideología -por ejemplo en el
modo de dividir su obra. Sin embargo su enseñanza significó un retorno al
pensamiento de Condillac, más cercano al empirismo de Locke y no sin una cierta
inspiración cartesiana. Más próximo al pensamiento del Deán Funes, profesor
en la Universidad de Córdoba, se destaca en él:l) la noción de "pacto
social";2) una vuelta a la Ideología pura, sin las connotaciones
materialistas que ella alcanzara en Cabanis, Helvecio y D´Holbach. (18) La figura política central de este sector de la generación de 1821 fue D. Bernardino Rivadavia, fiel encarnación del espíritu "unitario y legiferante " de los ilustrados-ideólogos, e introductor de este pensamiento y del utilitarismo de J. Bentham y James Mill, a quienes conoció en Europa. A su gestión se debió la creación de la Universidad de Buenos Aires, en cuyo ámbito se desarrolló el primer curso de Economía Política, sobre la base del pensamiento de J. Mill. (19) Historicismo
romántico y eclecticismo.
Esta
filosófica que permite unir personalidades muy distintas, gira sobre los
grandes principios de un movimiento, nacido en Alemania a fines del siglo XVIII
y que generó tan variadas corrientes, llegó a nuestro país con la mediación
francesa, especialmente de J. de Bonald, L. de Maistre, R. Lamennais, el conde
de Saint-Simon y V. Cousin.
Herederos
de una tradición ya dividida entre el grupo unitario, liderado por los hombres
de Buenos Aires, y las aspiraciones federales del interior, creyeron que había
llegado la hora de la superación de esa nefasta disociación gracias a la
presencia de un joven hacendado, hombre de grandes aspiraciones patrióticas y
con capacidad de liderazgo entre los hombres importantes de la pampa húmeda.
Estanciero y culto, D. Juan Manuel de Rosas, prometía la integración del país
(unidad) con el respeto y la debida participación del interior (federalismo).
Sólo faltaba sentar las bases constitucionales para conformar una nación
moderna y progresista. (20)
A
través de aquel singular Ateneo que fue el "Salón Literario",
organizado en la librería de Marcos Sastre por inspiración de Esteban
Echeverría, llega la influencia del romanticismo alemán y más concretamente,
del historicismo según versión francesa de la filosofía de la Historia y del
Derecho, lo cual produjo el surgimiento de una nueva concepción de la
"conciencia nacional". Además de los nombrados, deben ser recordados:
Juan B. Alberdi, A. Quiroga Rosas, D. F. Sarmiento, Vicente F. López y otros,
así lo atestiguan en sus obras. Hay en ellas referencias frecuentes a Herder,
Savigny, Lerminier, Quiet, Tocqueville, Vico, Mazzini, Saint-Simon, Jouffroy
y Leroux. También en el grupo conservador se advierte la influencia del
tradicionalismo a través del pensamiento del primer Lamenais, Donoso Cortés,
Chateaubriand, Montalambert y otros.
El siguiente fragmento así lo demuestra: "...lleno de fe y entusiasmo en las ideas nuevas que
agitaban el mundo literario sde Rrancia, y poseedor de una escogida bibliotca de
autores modernos (se refiere a su amigo Quiroga Rosas), Villerman y Schlegel en
literatura; Jouffroy, Lerminier, Guizot, Cousin en filosofía e hiatoria;
Tocqueville, Pedro Leroux, en democracia; la Revista enciclopédica como
síntesis de todas las doctrinas; Carlos didier y otros cien nombres hasta
entonces desconocidos para mí, alimentaron por largo tiempio mi sed de
conocimiento" (21)
Resumiendo
esta línea de pensamiento, digamos que: significó una franca reacción al
individualismo y utilitarismo de A. Smith y S. Mill. Su filosofía, de matices
románticos, mantiene los valores
cristianos y especialmente el de la autoridad. El Estado, organismo viviente,
dotado de una vida propia, al igual que los individuos debe tener como ley
suprema un estilo de vida de acuerdo con los valores espirituales y éticos.
También los Estados deben unirse entre sí con los lazos de un derecho
supra-nacional, fundado en la ley divina. Todo movimiento histórico ha de
entenderse como un movimiento desde y hacia Dios. La economía no puede
resolverse, solamente en la suma de hechos particulares, debe unirse
orgánicamente a la nación y no puede consistir en la sola requisa material,
sino junto a los indispensables factores, sociales y jurídicos. (22) El
proceso económico, queda asumido por el proceso histórico. Federico L. van
Savigny, gran jurista alemán y fundador de la escuela histórica del derecho,
fundador de la Revista de la Ciencia Histórica del Derecho. Considera a éste
como expresión de la conciencia popular que nace y se desarrolla en el devenir
de los pueblos. Su pensamiento,
representa una enérgica crítica
al los excesos racionalistas de la Ilustración, que propugnaba un derecho
natural, abstracto, individualista y a-histórico. Sostiene que el derecho
es un producto histórico, espontáneo , e inmediata creación del
espíritu o conciencia popular (Volkgeist). Tal
conciencia es diversa de un pueblo a otro y está en continua evolución y se
expresa en el derecho, el lenguaje, las costumbres, la religión o cualquier
otra manifestación histórica y social. (23) La consecuencia de este historicismo romántico fue la negación del derecho natural y a la vez de un positivismo jurídico "sui generis": no era la legislación, sino las costumbres y las tradiciones de un pueblo la fuente primaria del derecho. En ellas se manifiesta la conciencia jurídica del pueblo Echeverría,
Quiroga Rosas, Sarmiento y Marcos Sastre han sido productores de textos
escolares para la escuela primaria. El
eclecticismo.
Al
promediar el siglo XIX, se manifiesta claramente la oposición entre Buenos
Aires y la "federación" - en realidad, otros términos para plantear
el viejo y aún inconcluso desencuentro entre unitarios y federales.Es por eso
por lo que se los llama por un lado "los hombres del Paraná"
aglutinados por la figura de Gral. Justo J. de Urquiza- vencedor de las huestes
rosistas y líder del interior en el proceso de la organización de la
Convención Constituyente. Por otro lado, se los conoce también como "la
generación de los Constituyentes", exaltando en este caso la figura de D.
Bartolomé Mitre, representante de los intereses de Buenos Aires.
(24)
El
clima en que se sancionó la Constitución Nacional de 1853, es el del
historicismo romántico, pero sus hombres tienen ahora un sentido más realista
y liberal.
¿Cuál
es ahora el pensamiento predominante? El eclecticismo espiritualista de V.
Cousin, principalmente. En él, se amalgamaron el pensamiento de la escuela
escocesa - en la versión francesa de los ideólogos, Maine de Biran y Royer
Collard- y el idealismo alemán, que Cousin había conocido de sus principales
representantes alemanes, durante su estadía en Alemania. El eclecticismo
espiritualista fue la "filosofía oficial" de la restauración
francesa, entre 1830 y 1848. (25)
Aparece
aquí una nueva concepción del hombre y de la historia. Ésta, no es sino la
explicitación de las dimensiones
antropológicas fundamentales. Contrario al progresismo racionalista de
Condorcet y a la Enciclopedia, ensanchó el horizonte filosófico de los
pensadores argentino, permitiendo la superación del estrecho planteo de la
filosofía de Alcorta, sin violentar demasiado
el espíritu liberal de fondo romántico.
Amadeo
Jacques, uno de los epígonos del eclecticismo francés, llegado a nuestro país
a mediados del siglo XIX, fue el "alma mater" de nuestra escuela
secundaria. Organizó primero, a pedido de Urquiza, el Colegio de Concepción
del Uruguay; más tarde, el Colegio de Segunda Enseñanza, en la provincia de
Tucumán y finalmente, el presidente Mitre le pide organizar el Colegio Nacional
de Buenos Aires. Todos estos establecimientos son un reflejo de los
"liceos" franceses, y el de Buenos Aires, sirvió de
"modelo" a cuantos de fundaron rápidamente en el interior, en
función de la formación de una clase dirigente, que sin duda debía terminar
su preparación en los claustros universitarios. (26) Su obra "Curso de Filosofía", editado en Francia,
sentó las bases para la ensañanza de esa disciplina en nuestros colegios
medios.
La
problemática dominante en la segunda mitad
del siglo XIX y principios del XX, en la reflexión filosófica de los
argentinos será el hombre. El problema será analizado desde dos ángulos: el
espiritualismo y el materialismo. Es una división muy amplia, pero nos indica
el despertar del pensamiento positivista de la generación de 1880, que era - al
comienzo de nuestra investigación la que creímos debíamos analizar con el fin
de la referencia filosófica-ideológica de
la educación a nivel de producción de textos escolares.
El
eclecticismo espiritualista sigue, en estos años , matizando el fondo
romántico- historicista y la presencia continua del ideario iluminista , de
sesgo empirista y utilitarista, sobre todo a nivel de gestión. "La
Metafísica no prenderá nunca en América", decía J. B: ALberdi. Creemos
que se refería a la impronta de hombres de acción, ya que - incorporados a un
mundo occidental que nos llevaba tantos siglos de historia- tendríamos poco
tiempo para pensar lo mucho que había - y hay - que hacer. Se
conoce mejor en estos años el pensamiento de Jouffroy, quien tuviera tanta
influencia en Francia y Estados Unidos de Norteamérica. En su obra
"Filosofía del Espíritu", recoge el filosofía escocesa del
"sentido común", especialmente la concepción de Steward, opuesta al
escepticismo, al idealismo, al naturalismo y al utilitarismo. Esto significó la
presencia de una concepción realista y espiritualista. (27)
El
período posterior a la sanción de la Constitución Nacional, la gestión de
Urquiza, Mitre, Sarmiento y Avellaneda, pondrá en marcha la organización de la
educación pública.
En
1860 se crea el Colegio Nacional de Buenos Aires, en 1871 abre sus puertas la
Escuela Normal de Paraná y se sanciona la Ley de Subvención a la Educación ;
el 1875 la Ley Avellaneda nacionaliza las universidades y hace de ellas la
institución rectora de todos los niveles de la enseñanza. Así como el Colegio
Nacional - o Liceos- tuvieron franca inspiración eclecticista, el
"normalismo" nace bajo el influjo herbartiano, por mediación
krausista. (28) Recién en 1880, P. Scalabrini expodrá la filosofía positiva
de Augusto Comte.
Es
notable, aunque no sorprendente, la presencia de tantos educadores extranjeros
de eficaz y profusa labor. Además de A.Jacques, podemos destacar a Larrocque,
J. E. Labougle, Aminable Boundry, A. Peyret- gran difusor de V. Cousin -quienes
junto al chileno Bilbao, tradicionalista no católico, y los argentinos Fray M.
Esquiú, J. Acha en educación y Prislidiano Pueyrredón, en pintura, son las
figuras más destacadas, junto a Mitre, Quesada y Navarro Viola, quienes se
dedican especialmente a la Historia. (29) Penetración
del positivismo y el cientificismo.
La
llamada generación del `80 introduce y desarrolla el positivismo en la
Argentina. No obstante, en ella persiste el carácter bifacético del
pensamiento argentino. Es más, frente a los grandes debates educacionales y
políticos, la fracción católica ha de alcanzar un relieve que hasta ese
momento tenía. Nos referimos a José Manuel Estrada, Pedro Goyena, Felix
Frías, Tristán Achaval Rodríguez, Santiago de Estrada, Navarro Viola y muchos
otros. El grupo de los "liberales católicos".
El
pensamiento positivista se difunde a través de dos vertientes fundamentales: el
positivismo evolucionista de Herbert Spencer, de corte mecanicista y el
evolucionismo biologista de Lamarck, Darwin, Haekel.
El
pensamiento de Spencer tuvo gran influencia en las dos últimas décadas del
siglo XIX, su obra La educación intelectual, moral y física, aparece en el
primer catálogo realizado por el CNE en 1884, lo cual significa que ya era
usado y recomendado por las autoridades de la provincia de Buenos Aires,
"acaudilladas" por D.F. Sarmiento. Su incesante presencia en
artículos de El Monitor, en los Informes anuales de los presidentes del CNE -
en que se lo cita dogmáticamente- su constante recomendación para la
formación docente, más la presencia de su obra en casi todas las bibliotecas
públicas que hemos visitado indican a las claras el peso de su doctrina. (30)
El
evolucionismo biologista, se extendió desde la Facultad de Medicina, de la UBA
y pasó a nutrir gran parte de la enseñanza universitaria y aún secundaria. Se
difundió el conocimiento de la
Filosofía zoológica de Lamarck; el Origen de las Especies
y El origen del hombre y antropogenia de Ch. Darwin.
(31)
La
creación de la Universidad de La Plata, en la capital de la provincia de Buenos
Aires, con su sección de Ciencias Sociales y luego la Sección de Pedagogía,
será un gran centro de irradiación de la pedagogía y la psicología
experimental con hombres como Víctor Mercante y José Ingenieros.
La
generación del `80 promulgó la Ley 1420, la Ley de Educación Común, en 1884.
En el debate que se produjo en la Legislatura, más la polémica periodística
que desató su sanción, evidencia el carácter bifacético de esta generación,
tal vez con más claridad que en ninguna otra. No obstante : "los hombres
de esta generación se encuentran en los ideales políticos que son comunes, son
demócratas liberales". (32)
El
avance de la concepción positivista dará lugar a la aparición del
cientificismo. De ellos dice el prfesor D. Pró: "Filosóficamente
cultivan lo que ellos llamaban la filosofía científica y que se suele también
calificar de cientificismo. Son los hombres que conciben la relación entre
ciencia y filosofía de un modo diferente a los clásicos y a los filósofos que
siguen a Kant. Para los clásicos, desde Platón y Aristóteles hasta Leibniz,
la metafísica echaba los fundamentos de las ciencias y era anterior a ella.
Para Kant la filosofía y las ciencias tienen que justificar sus títulos
delante de la teoría del conocimiento. Para el positivismo la filosofía tiene
que fundarse en las ciencias y es posterior a ellas. En el cientificismo esta
actitud se lleva a sus últimas consecuencias se elabora la metafísica
apoyándose en los conocimientos más generales de las ciencias. El saber
científico (estudio descriptivo, causal, sistematizado y legal de los
objetos)se funda en la observación y en la experimentación, y tiene la
experiencia como horizonte de realidad". (33)
En
los años finiseculares y comienzos de nuestro siglo el cientificismo impregna
todas las manifestaciones culturales: la filosofía, el derecho, la sociología,
la educación, la psicología, la historiografía. Los hombres de esta
generación nacen alrededor de 1866 y comienzan su preparación durante los
años de actuación de la generación de 1880. (34)
Hacia
1900 Horacio Piñero difunde la psicología experimental y fisiológica y funda
en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires el primer laboratorio de
psicología experimental.
En
el campo de las ciencias jurídicas, las figuras representativas son Carlos
Octavio Bunge, Joaquín V. González, ilustre constitucionalista argentino;
José Nicolás Matienzo, autor de tratados de derecho y profesor de lógica de
la Facultad de Filosofía y Letras; Rodolfo Rivarola, distinguido jurista
argentino y primer Decano de la Facultad de Filosofía de la UBA. Entre los
historiadores figuran Ernesto Quesada, Juan Agustín García, el padre Larouy;
entre los médicos y políticos José María Ramos Mejía, entre los etnólogos
y antropólogos Félix Outes, Juan B. Ambrosetti; y entre los pedagogos y
psicólogos Víctor Mercante, Rodolfo Senet, Pablo Pizzurno, para mencionar los
más influyentes. (35) Conclusión
Es
importante señalar los principios filosóficos de los hombres tuvieron un papel
clave en la gestión educativa-
señalados en la primera parte de este trabajo- y ver el modo en que fueron
perfilando la Educación Moral y Cívica. Este breve excurso del desarrollo del
pensamiento filosófico permite reafirmar lo que habíamos señalado en Madrid,
cuando hicimos el análisis de los textos de esa asignatura.
El
positivismo está presente como inspiración de todo el proyecto educativo de
los hombres que se encargaron de organizar y difundir la escuela primaria
argentina a partir e la Ley 1.420. No haberlo encontrado en los textos de Moral
e Instrucción Cívica entre 1884 y 1916, que fueron los que analizamos
entonces, indica tres cosas: 1)
Que es clara la relación entre ideología, política y educación. 2)
Que el análisis de los textos, por sí mismos, no nos dio asidero para hallar
el positivismo, como concepción ético-antropológica. 3)
Que no fue errada nuestra suposición de que fue a través de la elaboración de
los Planes de Estudio y los Programas de nuestra asignatura, en que el CNE
manifiesta el proyecto educativo de la elite dirigente. Esto fue, sin duda, más
efectivo para su proyecto educativo que actuar sobre los textos de Educación
Moral y Cívica.
Notas (1)
En adelante CNE. (2)
Se espera su publicación para 1998, a cargo de la editorial de la Universidad
Nacional de Educación a Distancia , España. (3)
Sobre la política escolar en relación con los Planes y Programas, Cf "La
gestión del Consejo Nacional de Educación sobre textos y programas de Moral e
Instrucción Cívica". Enviado a la Revista Educación Cuyo, No. 7,
Departamento de Ciencias de la Educación y Formación Docente, F. de Filosofía
y Letras (UNC). (4)
Cf. Muscia de Cicchitti,A. D. "El proceso de secularización de la
educación argentina. La generación del '80." En Jornadas de Ciencias
Económicas 1994. Mendoza, F. C. E.(UNC) 1994. (5)
Recordemos que la organización de la Educación común, establecía, según los
programas de 1888, la existencia de tres tipos de escuelas: Infantiles ( que
tenía solo 1o. y 2o. grado), Elementales, con 3o. y 4o. y las Graduadas o
Superiores.
(6)
El espíritu de esa educación patriótica, comienza a gestarse particularmente
en la última década del ochocientos, tal como ha señalado el Prof. E. Fontana
en su trabajo Los primeros Manuales de Historia Nacional en la escuela primaria
argentina.(1.853/1890). Inédito, enviado a la Academia Nacional de Historia
para su publicación. (7)
Plan de estudios para las escuelas primarias. Lleva la firma del Dr. J. M. Ramos
Mejía. Enero de 1910. En Digesto de Instrucción Primaria. Bs. As., CNE, 1920.,
Pag.225 (8)
Ibidem, pag. 231. (9)
Ibidem, pag. 275. (10)
Ibidem. (11)
Ibidem, pag. 277 (12)
Cf. Suplemento de El Monitor, No.758, de febrero de 1936. (13)
Nota dirigida por el presidente del CNE, Octavio Pico al Honorable Consejo, el
28 de febrero de 1936, para fundamentar los cambios introducidos en los nuevos
Programas de Estudio para las Escuelas Comunes de la Capital Federal. En
Suplemento de "El Monitor de la Educación Común, No. 758. Febrero de
1936. (14)
Muscia,Antonia D. "El proceso de secularización de la educación
argentina. La generación de 1880." En Jornadas de Ciencias Económicas
1994, F. C. E.(UNC) Mendoza, 1994. Pag.665. (15)
Cf. Callahan, W, Iglesia, poder y sociedad en España.1750-1874. Madrid, 1989.
Cap. 4 y 5. (16)
Cf. Leocasta, F. Op. cit., p. 111. (17)
Pró. D. Op. cit., p.159. (18)
Cf. Leocata, F. Op. cit., p. 125-179 y Roig,A. La Filosofía de las luces en la
ciudad agrícola. En Cuyo, Anuario de Historia del Pensamiento Argentino. T. II,
Mendoza, F. F. y Letras, 1966. (19)
Cf. Popescu,O. Económica Indiana, en: "Anales de la Academia Nacional de
Ciencias Económicas", Buenos Aires, XXXII (1987), p. 275-318. (20)
Cf. Pró, D. Op. cit., p. 162. (21)
Sarmiento, D. F. Recuerdos de provincia.Bs. As., Kapeluz, 1966. Pag. 220. (22)
Cf. Urdanoz, T. Historia de la Filosofía, T. IV, Madrid, BAC, 1975. Cap. VI, p.
281-283. (23)
Ibidem. (24)
Cf. Pró, D. Op. cit., p. 164. (25)
Cf. Fraile, G. Op. cit. T. IV, cap. XIV, p. 619-625. (26)
Cf. Martínez Paz, F. El sistema educativo nacional. 5ta. ed. U.N. Córdoba,
1986. P. 32. (27)
Cf. Ferrater Mora,J. Diccionario Filosófico . (28)
Cf. Roig,A. Los krausistas argentinos.Cajica, Puebla, 1969. P. 401-472 (29)
Cf. Pró,D. Op. Cit.. P. 165-166 (30)
Cf. El Monitor de la Educación Común. 1884/1902. (31)
Cf. Dozo, L.A. Alfredo Ferreyra y el positivismo argentino. En Anuario del
pensamiento argentino. Instituto de Filosofía. Año 1971. F. F. y Letras (UNC)
P. 167/69. (32)
Ibidem. (33)
Pro,D. Op. Cit., pag. 170. (34)
A ella pertenecen, por su formación y cronología los autores de los texto de
Moral e Instrucción Cívica analizados más adelante, excepto E. Echeverría. (35) Todos estos educadores y autores de libros de textos para las escuelas Comunes y Normales, pertenecen a la generación de 1896, pero su producción "baja" recién a comienzos del siglo XX, aunque su influencia será bastante prolongada.
|
|
|
|||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
webmaster: Marcelo Adrián Fuentes |
|
|
|||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|