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¿QUÉ SUCEDIÓ EN LA PREHISTORIA?  

 

            La Prehistoria abarca el estudio de todo lo acontecido antes de la historia. Es decir, todo lo que sucedió en la Tierra, fundamentalmente en relación con el hombre, antes de la aparición de la escritura. Como la Prehistoria abarca millones de años, su investigación exige el conocimiento de:

a)    Modificaciones ambientales: la formación del terreno, el origen y la influencia de los glaciares, las variaciones de la flora y la fauna.

b)    Restos óseos: de animales y de hombres, para identificar su evolución.

c)    Manifestaciones culturales: para determinar estructuras económicas o de organización familiar y política, enterratorios, religión, etc.

            El análisis de estos conocimientos brinda al prehistoriador los elementos de investigación, supletorios de los documentos escritos, de los cuales carece este período.

            De cuerdo con estos, la Prehistoria se dividió en las siguientes etapas:

 

 

Edad de la Piedra

            ¿Por qué se denomina Edad de la Piedra a la etapa más antigua de la humanidad? Porque de esta larguísima etapa subsisten especialmente elementos de piedra. Al no existir documentos escritos, la piedra ocupa el primer lugar entre los materiales con los que contamos para reconstruir la actividad del hombre prehistórico. Otros materiales, como la madera y en gran proporción el hueso, al conservarse en muy mal estado, casi no han llegado hasta nosotros.

            La Edad de la Piedra comprende dos períodos bien definidos: la fase más antigua o Paleolítico (paleo: “antiguo”, litos: “piedra”) caracterizada por los elementos de piedra “tallada”, y la más reciente o Neolítico (neo: “nuevo”, litos: “piedra”), caracterizada por elementos de piedra “pulida”. Entre ambos se encuentra un período de transición, el Mesolítico. Las periodizaciones siempre tienen un carácter relativo, pero éste se acentúa en la Prehistoria, ya que, al no existir testimonios escritos, las fechas son aproximaciones. Por otra parte, debemos siempre tener en cuenta que los desarrollos culturales no surgen al mismo tiempo en todas partes.

¿Cómo era la vida humana en el Paleolítico?

            Con el período Paleolítico se inicia la Edad de Piedra. Existen grandes discusiones para establecer las fechas aproximadas del comienzo de este prolongado período de acuerdo con diferentes métodos de investigación. La realización de las primeras herramientas podría ubicarse hace aproximadamente 500.000 años. Durante el Paleolítico, la forma de vida humana era nómade, las principales preocupaciones del hombre eran conseguir el alimento diario y defenderse de los peligros, como los que representaban los grandes animales.

            La subsistencia se lograba a partir de la caza y la recolección. Por la caza se obtenían las carnes y por la recolección se reunían raíces, hojas y frutos.

            La actividad de los cazadores fue evolucionando con el tiempo; de devorar primero animales que encontraba muertos, debieron luego pensar en qué forma matarlos. Esto los llevó a idear armas y técnicas de caza. Una de las primeras armas creadas para cazar fue el “hacha de mano”, fabricada con un trozo de piedra tallada.

            En cuanto a las técnicas, éstas variaban: emboscadas, trampas o persecuciones. El cazador observaba el comportamiento de los animales, su grado de agresividad y sus puntos más débiles. Posteriormente, se convirtió en un “cazador especializado”; es decir, consideraba el período de gestación del animal y, para evitar su extinción no lo cazaba en esa época.

            Debemos tener en cuenta que en el Paleolítico los hombres no producían por sí mismos los alimentos, sólo los consumían. Esto significa que todavía no conocían los secretos de la agricultura o la ganadería. De esta forma, los recursos eran limitados y la población no crecía por falta de alimentos. El Paleolítico, a su vez, se dividió para su estudio en tres etapas: Paleolítico Inferior, Paleolítico Medio y Paleolítico Superior.

 

 

Las primeras herramientas de piedra fueron hechas con guijarros, uno de cuyos extremos se cincelaba hasta obtener un borde afilado. Esta hacha de sílex, perteneciente al llamado periodo achelense, es mucho más sofisti­cada, puesto que ha sido totalmente labrada en forma de punta. El sílex es especialmente apropiado para la fabricación de utensilios porque es duro y se fragmenta limpiamente, originando cantos afilados

 

El sílex fue uno de los primeros materiales emplea­dos en la fabricación de armas durante la edad de piedra. Es relativamente fácil de encontrar y se fragmenta en láminas cortantes, cualidad que lo hace idóneo para la fabricación de utensilios y ar­mas. Durante la edad de piedra, las azuelas (en el centro a la izquierda) se empleaban para tallar ma­dera y la hoz en las tareas de recolección. (Nota: los mangos de madera son reproducciones.)

Las primeras obras de arte

            Pero del ser humano del Paleolítico Superior no queda un elemento más elocuente. Comenzó a expresarse a través del dibujo y generó lo que denominamos las “primeras obras de arte”: pintó o grabó figuras de animales o personas sobre las paredes de las cavernas.

            Esta pintura se llama rupestre, es decir, hecha en las rocas. El contenido de las representaciones es el reflejo de grandes temas religiosos o míticos. Cabe pensar que trataban de favorecer con sus pinturas la caza de animales que servían para su subsistencia. Uno de los principios de su magia era “lo semejante produce lo semejante”, por eso dibujaban actos de caza. Se representaba comúnmente la fauna que se iba a cazar; en general, no aparecen vegetales ni paisaje. El centro de atención es el animal.

            Las pinturas rupestres más conocidas se encuentran en Francia (zona franco-cantábrica) y en España (región del Levante). Pero también hay excelentes ejemplos en África, en la India, en Australia y en América.

            La técnica del arte rupestre no fue exclusiva de los milenios anteriores a Cristo. Existen testimonios de culturas cazadoras más cercanas a nuestros días; por ejemplo, en la Patagonia argentina hay punturas que datan del 500 d.C.

 

Las pinturas prehistóricas de las cuevas de Lascaux, Francia, datan aproximada­mente del 13000 a.C. y fueron realizadas con pigmentos (rojo y ocre) soplados a través de huesos huecos sobre la roca, o aplicados con juncos o ramas aplasta­das después de mezclarlos con grasa animal.

 

 

Los bisontes que se pueden observar en la imagen son sólo una pequeña muestra del conjunto de pinturas prehistóricas que la cueva de Altamira alberga. Datadas en más de 15.000 años de antigüedad, sus representaciones faunísticas, ejecutadas con un hábil estilo naturalista dominador del trazo y de la utilización de los colores, motivaron que esta gruta cántabra, ubi­cada en el término de Santillana del Mar, recibiera el apelativo de 'Capilla Sixtina del arte paleolítico'.

 

Traful constituye una de las áreas con mayor número de pinturas rupestres de Argentina. Los antiguos habitantes de Neuquén representaron en las paredes de estas cuevas, localizadas a orillas del lago Traful, en el departamento de Los Lagos, figuras esquemáticas de animales, manos, elementos geométricos y otros abstractos, como se puede con­templar en la imagen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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webmaster: Marcelo Adrián Fuentes