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Esquema de comunicación

            

El siguiente esquema de comunicación fue ideado por Roman Jakobson, un lingüista ruso.

 

            Cada vez que se produce una comunicación por breve o intrascendente que parezca, todos los elementos del esquema se ponen en funcionamiento, aunque no en la misma medida ni de igual manera.

Todos los componentes se encuentran relacionados y si se activa uno, entran en funcionamiento los demás.

EL EMISOR Y El RECEPTOR: ACTORES DE LA COMUNICACIÓN

En un acto de comunicación siempre interviene el EMISOR y el RECEPTOR, aunque su participación puede suceder sin consentimiento, consciencia o intención de cualquiera o ambos actores.

Un EMISOR puede emitir mensajes, aunque no tenga intención de hacerla tanto como un RECEPTOR puede ser destinatario de un mensaje que no desea recibir.

Tampoco es posible determinar para el EMISOR cual es el alcance real de su MENSAJE, por no ser posible determinar con exactitud quién o quienes son el RECEPTOR.

Como puede suceder, por ejemplo con una carta que llega a manos de otra persona que no era él destinatario pensado por el EMISOR. El EMISOR es el que inicia la comunicación con alguna intención voluntaria o involuntaria. El RECEPTOR es el destinatario del MENSAJE aunque éste puede no ser el pensado por el EMISOR o tener otras características de las esperadas.

Es importante señalar que tanto el EMISOR como el RECEPTOR deben comprenderse en un sentido amplio. No tienen por qué conocerse personalmente.

Una publicidad de cigarrillos puede tener como EMISOR a los que comercializan la marca MARLBORO y como RECEPTOR, miles de personas que vieron la publicidad por televisión.

El EMISOR o RECEPTOR pueden ser:

- DETERMINADOS o INDETERMINADOS.

Por ejemplo, en un recital de Luis Miguel. El EMISOR es concreto: Luis Miguel. Pero el RECEPTOR, que es público presente, es múltiple e imposible identificar. Por lo tanto, el EMISOR es determinado y el RECEPTOR, indeterminado.

- PERSONAL/IMPERSONAL:

Se trata cuando los interlocutores (el EMISOR y el RECEPTOR) se reconocen, tienen una relación directa y pueden determinar quienes y cómo forman parte de esa comunicación.

Por ejemplo, es personal, la conversación por teléfono entre un padre y un hijo. Ambos se conocen y se reconocen aún en la distancia, como tales.

En cambio cuando se toma un taxi y se le dice al taxista adónde ir, la relación es impersonal porque ambos no se conocen más allá del viaje.

EL CANAL: ¿POR DÓNDE PASA LA COMUNICACIÓN?

El CANAL, se refiere a la vía parla cual se va a establecer la comunicación. Es decir: 1º) a los componentes físicos que intervienen en la comunicación (el aire, una frecuencia, una onda, la proyección de luz, etc.), 2º) a lo fisiológico (la vista, el oído, el tacto, etc.) y 3º) a lo psicológico (la predisposición a comunicarse o el estado de ánimo).

El CANAL puede ser:

NO MEDIADO: es cuando el EMISOR y el RECEPTOR se encuentran en el mismo espacio físico. Ejemplo: la comunicación que se establece en un aula entre alumnos y maestro.

El canal está MEDIADO cuando por ejemplo, en una transmisión por radio o televisión, el canal de la comunicación se establece entre interlocutores vinculados por ondas electromagnéticas.

EL CÓDIGO: ¿CÓMO DESCIFRAR EL MENSAJE?

El CÓDIGO es lo que tienen en común el EMISOR y el RECEPTOR para poder comunicarse. Es decir, las reglas que deben compartir para permitir, por un lado la utilización del lenguaje y por otro, la posibilidad de interpretación.

El CÓDIGO siempre es necesario para la comunicación porque sino no se entiende lo que se está diciendo.

El guiño de un ojo, como cualquier otro gesto, para ser comprendido con determinada intención (complicidad, aviso, alerta, etc.) es el CÓDIGO que da la clave de interpretación que debemos utilizar para que la comunicación se establezca.

Cuando el EMISOR o el RECEPTOR en una comunicación, tiene dudas sobre si se está entendiendo el mensaje, recurren al CÓDIGO para definir el sentido. Los CÓDIGOS funcionan como un lenguaje paralelo al cual se acude en caso de dudar sobre la emisión o recepción del mensaje.

Por ejemplo, si en medio de una conversación entre dos personas, una pregunta "¿Me entendés?" o "¿Qué querés decir con eso?", lo que se está haciendo es interrogar sobre si se está utilizando el mismo CÓDIGO de interpretación en la comunicación.

Un CÓDIGO tiene un léxico y reglas de comunicación, (la gramática).

Por ejemplo, cada palabra de un diccionario, tiene una definición específica. Ese es el léxico.

Por otra parte, las reglas, aunque dependen del lenguaje que estemos utilizando, se refiere a la ubicación y combinación que ocupan cada una de las señales. Es la gramática.

EL CONTEXTO: TODO LO DE ALREDEDOR

El CONTEXTO, al igual que el CÓDIGO, forma parte de lo que comparten el EMISOR y el RECEPTOR

El CONTEXTO está conformado por todos los elementos "externos" que directamente o de manera imperceptible influyen en la comunicación. Estos elementos definen la relación entre el MENSAJE y los interlocutores (EMISOR y RECEPTOR).

La enumeración de todos los elementos que conforman el contexto puede ser infinita, como la descripción de todo lo que nos rodea. Pero, sin duda, no todo influye de la misma forma por lo que se debe establecer un orden de prioridades que definan al CONTEXTO.

El CONTEXTO puede ser determinado por las características de un lugar: un país, un paisaje, una ciudad, una institución, una casa, la decoración, la iluminación, los muebles, un olor, un ruido, una música, etc. O también un horario, el clima, si hay mucha gente, si es de noche, si uno de los interlocutores tiene hambre, se siente mal, etc.

EL MENSAJE: EL OBJETIVO DE LA COMUNICACIÓN

            Por último, el MENSAJE es el producto final de la comunicación: el sentido. Utiliza todas las expresiones y variaciones del lenguaje que hacen posible que se pueda decir lo mismo de diferentes maneras. El MENSAJE es lo que produce, circula y reproduce el sentido en el proceso de comunicación.

Bibliografía

- R. Jakobson: “Ensayos de lingüística general”. Ed. Planeta. Barcelona. 1985.

- Guiraud, P.: “La semiología”. Ed. Siglo XXI. 1998.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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webmaster: Marcelo Adrián Fuentes